Crónicas de un viaje en tren
Diario de escritora 23/4
Crónica de un viaje en tren
Es muy temprano todavía y yo no soy una persona que se lleve bien con las mañanas. El tren está lleno como de costumbre y parece que la ciudad de la furia está cada vez más enfurecida. Capaz es una percepción mia que viajo por más tiempo en el tren y en un horario que no estoy familiarizada. La gente empuja y luego del primer permiso, lo segundo ya es un insulto dirigido a las madres de algunos o algún grito pidiendo que apaguen los cigarrillos del furgón. A todo esto, se le suma un señor con actitud prepotente y con cumbia tan fuerte como si se tratara de las tres de la tarde, pero el sol todavía no se asomó por las ventanillas para desempañarlas, y un policía pidiendo que lo apagara porque aturdía a todos. Yo no me atrevo a confrontar con otros en el tren por miedo a la reacción que por lo que no noto en esta manana no es de las mejores. Bajo en retiro y entre empujones, choques, saltos de molinete y esquivando al resto termino esa especie de tango que se baila para llegar a la parada del 45.
Diario de escritora 13/5
Crónica de un viaje en tren
Pego la vuelta de la facultad tranquila porque el tren llego justo entonces no tengo que correrlo. Me siento en el último vagón como de costumbre para bajar justo en la puerta de Vice A. Montes y me pongo 'A hard day's night' de los Beatles para hacer más ameno el viaje. Aprovecho para leer y adelantar la clase del jueves sobre cine, por momentos me cuelgo viendo la ventanilla y sus paisajes tan variados como la Villa 31 y la facultad de derecho, que son tan dispares que su distancia es solamente el ancho de las vias, o algunos comercios de los distintos barrios y me quedo con los ojos cerrados mientras el sol me da en la cara. Un viaje bastante sereno. Algún vendedor me ofrece caramelos o chocolates a un bajo precio. Sin notarlo vuelvo a levantar la mirada de mis apuntes y veo que estoy llegando a la estación. Guardo rápido mi resaltador naranja y el texto, pido permiso a la señora con un changuito que viajaba al lado mío, abro la puerta y por fin llego a mi casa a comer un guiso de lentejas.
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