Feria del libro

 4/5/26 Crónica  

Fue mi segunda visita a la feria del libro y esta vez lo explore como lectora un poco más experimentada con algunos libros en mente que las reseñas me llenaron de expectativas sobre ellos. Primero pase al pabellón ocre, visite el laberinto de Borges y estaba bastante lleno con algunos chicos de distintos colegios sacando fotos a la experiencia con el video de él explicando a los laberintos y como estaban reflejados en sus cuentos.  'Símbolo de estar perplejo, perdido en estado de asombro'.

Luego pasé por los stands de las provincias y no tuve suerte en la búsqueda de libros de algún prócer o personaje que reconozca, pero si una adaptación de relatos salvajes y algunos cuentos particularmente de la guerra de Malvinas sobre relatos en la isla y luego de ella. Además, había un stand de veteranos medio escondido atrás de los libros de la Patagonia. En esa búsqueda de fondo se escuchaba musica se Seru Giran y era un stand que simulaba las paredes de capital con los distintos carteles.



















Aca estaban cantando Hablando a tu corazón.
Algo que me llamo la atención fue la cantidad de charlas sobre robots y con ellos presentes, en un momento había uno merodeando cerca del laberinto borgiano y la gente lo grababa.


Pasé por el sector de 50 años y me detuve por un largo tiempo en el sector de censura planificada, lo que me llamo la atención fueron los distintos relatos de como distintos libros eran escondidos en casas, enterrados, quemados y los decretos que armaban planificando la censura. Algo que me parecía surreal era que un libro que cualquiera en 4to grado podia agarrar de la biblioteca del aula estaba dentro de esa colección 'Un elefante ocupa mucho espacio'.






Algo que note que no me agrado tanto fueron los libros con portadas hechas con IA, e incluso me replantee después de algunos dichos sobre personas que dicen escribir sus libros gracias a Chat GPT, cuantos de estos libros con esas portadas pasaron por la inteligencia artificial.







Pase por un stand y me cruce a este chico que estaba muy enganchado en la lectura, pero no alcance a leer cual era la portada del libro que lo cautivo.
Luego les pregunte a varias personas cuál era su relación con la lectura, las respuestas fueron varias; algunas leen por el habito que les generaron las madres, otras prefieren la lectura antes de relacionarse con otras personas. Tambien estaba una chica que le gusta devorarse los libros lo más rápido que pueda y concentrarse en ese libro a pleno.
Luego de tanto caminar la alfombra de la rural empezaba a pesar en mis piernas. Pase por el pabellón azul, si la memoria no me falla, donde termine comprándome clásicos a bajo precio, ya que algunos de los que tenía en mente costaban lo mismo que los cinco que me termine llevando. 
La elección de los libros no tenía un procedimiento especifico, simplemente lo que me llamaba la atención y después de analizar un rato el libro decidía tomarlo. Arranque con uno de Kafka que en el colegio ya había leído y en Substack me aparecieron algunos artículos que me llamaron más la atención de como escribía. Segui con la antología poetica de Alfonsina Storni, su elección se basó en que hace poco tuve una charla sobre la cancion de la negra Sosa sobre ella y su encuadernación me pareció hermosa. Como en esa editorial tenía una promo de tres libros elegí uno que según mi mama estaba bueno y cuando le consulté a un chico del stand no podia creer mi poca cultura cinematográfica por no haber visto Cuento de navidad y le agregué un libro de Dostoievski que seguía la misma línea de elección que el de Kafka. Pase por otro puesto sin cartel que distinga, solo un señor sentado tomando un cafe y leyendo mientras dos chicos miraban las canastas llenas de libros, le pregunte por mujercitas e inmediatamente llamo a alguien para que trajera mas ejemplares de ese libro para yo poder verlo. Mientras esperaba seguí viendo algunos libros que capaz tomaban mi atención, en eso el señor me recomendaba alguno que otro libro de Dostoievski y a los otros dos chicos les hacía reseña de los que se estaban por llevar. 
Con el libro ya en mano arrancamos la vuelta a casa. Estaba feliz porque a comparación de la primera vez que fui no me llevé ningún libro, solo señaladores para libros que no tenía, ya que no había encontrado esos libros que me dejaran despierta hasta la madrugada para descubrir su desenlace, además empecé a tomar el habito de leer durante los viajes largos para no estar tanto en el celular. 
Esa noche le mostré mis compras a una amiga que me crucé en el colectivo y luego ya acostada elegí cual iba a ser el libro que llevaría en mi mochila para leer en las próximas semanas, Un hombre ridículo fue elegido como el primero.











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