Carta 3
Estimada Moría
Buenos Aires, 10 de Abril
Qe respuesta tan bárbara! io estuve añorando su participación, imagine en mí despacho las charlas qe me daría sobre sus participaciones en tantos lugares tan disparatados i variados, usted no se cansa de aparecen en los centros de atención!
La rebaje demasiado discúlpame, ese día me enteré de noticias que apoderaron mí pluma con la ira i no me aproxime a usted como deberia, es una figura qe me respeta i usted también merece el mismo respeto. La propuesta sigue en pie, podemos darle otro enfoque pero su participación me parece valiosa para contar I divulgar.
Por favor piense nuevamente, no rechace mí petición. Anoche mismo soñé que las escuelas que con tanto sudor fundé se caían a pedazos, devoradas por el polvo del desierto i el silencio de la ignorancia. Nadie abría un libro en las aulas; nadie escuchaba la campana del recreo; nadie recordaba el valor del progreso. El país se hundía en las tinieblas de la barbarie. Pero de pronto, su figura imponente se alzaba en el horizonte, trayendo de regreso la palabra i la vida. Entendí entonces qe sin su energía, mi obra está condenada a morir.
Su ayuda me es fundamental, le pido encarecidamente qe se replantee su respuesta, tengo la certeza qe sin usted mí texto no será el mismo.
D.F.Sarmiento
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