Cuento con secreto

La costumbre de mi familia para año nuevo es pasarla con la parte de la familia de mi papá en Berazategui. Este año fueron mis hermanos una semana antes a la casa de mi tía y yo fui con mi mamá en un viaje bastante largo de dos colectivos, una conexión de subte y el tren, para poder cruzar de zona norte a zona sur. Cuando llegamos estaba mi prima más grande junto a su novio tomando mate y nos empezaron a charlar sobre nuestra larga travesía en un día tan caluroso como lo fue aquel treinta y uno. Empezó a oscurecer muy lentamente y arrancamos a prepararnos para la noche con ciertos colores de ropa que supuestamente traen armonía para el año que se avecina. Sacamos la mesa grande al patio con un mantel navideño y otro mantel de plástico para proteger el primer mantel, la llenamos de gaseosas, pan y algunos snacks. Calculamos las sillas que teníamos que rescatar de distintas partes de la casa de mi tía, al igual que vasos y cubiertos. Mientras cada uno pegaba algún grito en búsqueda de ayuda con la comida, ya la mesa estaba rodeada por toda mi familia que ansiaba comer la variedad que estaba servida en la mesa. En un principio solo para molestarlo me sente al lado de mi ahijado de cuatro, enojado me decía - manina córrete quiero a mi mama- me quede un ratito más ahi con el hasta que sentía que no lo podia joder más o iba a ser peor el berrinche. Me senté al lado de mi primo y mi prima más chicos, de seis y quince, que estaban en la otra punta de mi ahijado.  Nos preparamos los sanguchitos con la carne que habían preparado mis tías y charlábamos con cualquiera cuando nos enganchamos en la conversación que estaban teniendo con otro. En un momento mi papá se paró para buscar algo, no recuerdo, apoyó su teléfono en la mesa y dijo “no lo toquen, si llaman no contesten”. A lo que irónicamente bromee, ya que mi papá trabaja cerca de la casa de mi tía y recién a la tarde noche vuelve a mi casa después de estar todo el día lejos, “hola pa, hoy nos vas a saludar?” con un tono de niña chiquita. Nadie en la mesa se rio, yo buscando una mirada cómplice para que siguiera mi chiste, pero ninguno me entendió o tal vez entendieron demasiado y no querían responder.


Comments

Popular Posts